Mañanas.

Despertar una mañana, no saber qué quieres,
acostarte a contemplar el cielo en los rieles
de los trenes.
Despertar una mañana con miedo
de que la felicidad que sentiste la noche anterior
haya desaparecido.
Que tú ya no estés. Que yo ya no sea.
Que me quede sin ideas para escribir
acerca de tu futuro regreso.
Despertar una mañana
con el sabor amago de la vida
mezclado en el café, parecido al cigarro
que ya no me anima.
¡Cómo necesito endulzar el dolor
con unos besos!
Despertar una mañana desnuda
con ropa sobre mi cuerpo
pero no sobre mi alma;
Me he dado cuenta
porque mi cara aún huele a lágrimas,
a tristeza, a desesperación,
a sexo de consuelo,
y alrededor de mi cama hay desastres

de dos personas vacías que querían sentirse bien.

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