Dice mi poca cordura.

Dicen que lo último que se pierde es la esperanza
pero fue la primera en abandonarme
cuando estuve sentada en el borde de un precipicio,
esperando recordar las cosas que deseaba ser
en un principio.
Dicen que escribir puede curar un poco tu alma
pero a mí sólo de a ratos me calma;
Estoy en silencio escuchando gritos imaginarios
–o no
y visualizo a alguien que con un cuchillo se mata
a mitad de una fuerte lluvia en verano.
Dicen que si pasa algo malo es porque algo mejor viene;
Mienten,
porque lo único que he visto es que mientras más malo sea
algo peor aparece;
Que el pueblo mismo lo cuente.
Es fuerte, resistente
y encontrarán maneras de convencerse
“¡la esperanza va a renacer
y el bien va a vencer!”

Dicen,
cuánto dicen.
¿Tendrán una pizca de verdad las palabras que parecen marchitas?
¿Realmente sentimos o todo lo imaginamos?
¿Estamos vivos o por años hemos dormido?
Preferiría despertar en aquella habitación con una única visita;
Ella, vestida con una blanca esperanza,
delicadas manos ensangrentadas,
una rosa entre los dientes
y un beso que me deje nuevamente inconsciente.
Porque sabe que mi lugar no es aquí,
viva,
que merezco algo mejor
como la muerte
al ser la esperanza insuficiente
para mí.

Para mí,
que todo es nada
y nada es poco.
Y yo puedo ser nada, 
poco 
si decido
¡Serlo y darlo todo!
Como la esperanza
que de primera muere.




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